domingo, octubre 03, 2004

Una entrada en domingo

Una de las preguntas que más se hace la gente sobre mí viene por mi mote: Biyu. Sí, si tú eres de esos que no me conoce en la vida real, debes saber que la gente me llama Biyu normalmente.

- Eh, Biyu, ¿te bajas al bar?
- Co, dile al Biyu que llame al Ele pa ver si viene.
- Hala, Biyu, maño que es pa hoy.
- Sí, el Biyu ha dicho que no tiene problemas pa quedar mañana.
- ¡Carloooooos, es Biyu, que te pongas al teléfono!
- Biyu: ¡estate quieto con las manicas, joder ya!

¿Cómo se lleva tener un apodo? Pues bien: así me ahorro tener que pensar nicks y similares. Además es un apodo que me encanta. Sí, me gusta mucho, para qué os voy a engañar. Es tierno, gracioso, corto, sonoro... como un nombre de gato. Además, aunque tiene cierta sonoridad oriental, suena casi igual que bijou ('joya' en francés) y be you ('sé tú' en inglés). Incluso puede sonar terrorífico pronunciado de la manera adecuada. Vamos, que me describe muy bien.

¿Cómo nació mi querido apodo? Debemos remontarnos al Anno Domine 1994, a las oscuras aulas del instituto que me vio crecer. Allí dos muchachos venidos de colegio de curas -PacoD y un servidor- traban conocimiento con tres elementos raperos de peligrosidad relativa: Parrasio, Bola y el ya conocido Karoline. Es el gran Karoline el que decide que es hora de que todos tengamos un apodo, como buenos macarrillas quinceañeros. Él ya tiene uno, pero los demás estamos desnudos. ¿Qué sería del Vaquilla (alegre bandolero) o el Lute (camina o revienta) sin sus apodos? ¡Nada, serían carne de página de sucesos y vale! ¡Es buena idea!, digo. Así de paso me evito que me saquen un apodo que no me guste, que estoy hasta los cojones de que se rían de mi voz afónica, añado en silencio. Obviamente, aún faltaban 10 años para que me descubrieran papilomas en la garganta y me operaran, devolviéndome una voz casi normal.

Evidentemente el proceso de adquisición de apodo no es así de sencillo... Todo comienza con Manolo Kabezabolo, cantautor punk zaragozano, que acaba de sacar el ya mítico disco Lla hera ora!. Evidentemente, la gracia de escribir con miles de faltas de ortografía se populariza entre nosotros. Raro es el cuaderno que no se llama kuhaderno dhe mathematycas. Mi odiado apellido se convierte en carpetas, cuadernos y paredes en Biyareal, mucho más digno que el original, dónde va a parar. Los amigos imitan la gracia y lo escriben de igual manera. Hes lo ke tyhene.

La siguiente etapa viene de manos de Chiquito de la Calzada, humorista poseído. Cobarde, nooooorl, ese fistro diodenar que nasio deppué de los doloreeer. ¡Al ataquer! Chiquito se encuentra en su etapa más alta. ¿Cómo pronunciaría Chiquito mi apellido manolokabezabolizado? Algo así como Biyarulll. Pues sí: gracias a Karoline, con Biyarul me quedo. Sucesivas destilaciones convierten a Biyarul en Biyul, y es Parrasio quien decide que es mucho más fácil decir BIYU. Yo digo: "Hey, me gusta; podeis llamarme Biyu". Y así hasta hoy. Mis colegas del instituto (es decir, el 80% de mis amigos) me siguen llamando Biyu, e incluso en la Universidad hay gente que me llama así. Y en Internet, pues ya sabeis...

Bueno, es un apodo bonito. ¡No voy a quejarme! Por mucho que me guste cómo suena David...

Entrada originalmente publicada en mi antiguo -y casposo- LiveJournal bajo el título "10 años sin nombre de pila", a 21 de abril de 2004, revisada y reeditada para que no digais que soy un vago

Hoy me siento...
Hoy suena a... The Beatles - The long and winding road



<< Home

This page is powered by Blogger. Isn't yours?